AGUACATE (Enfermedades y plagas del aguacate)
El árbol es extremadamente vigoroso pudiendo alcanzar hasta 30 m de altura. Con hojas muy brillantes, flores perfectas en racimos subterminales.
Las flores: cada flor abre en dos momentos distintos y separados, es decir los órganos femeninos y masculinos son funcionales en diferentes tiempos, lo que evita la autofecundación.
Por esta razón, las variedades se clasifican con base en el comportamiento de la inflorescencia en dos tipos A y B. En ambos tipos, las flores abren primero como femeninas, cierran por un período fijo y luego abren como masculinas en su segunda apertura. Esta característica de las flores de aguacate es muy importante en una plantación, ya que para que la producción sea la esperada es muy conveniente mezclar variedades adaptadas a la misma altitud, con tipo de floración A y B y con la misma época de floración en una proporción 4:1, donde la mayor población será de la variedad deseada. Cada árbol puede llegar a producir hasta un millón de flores y sólo el 0,1 % se transforman en fruto, por la abscisión de numerosas flores y frutitos en desarrollo.

El fruto: es una baya unisemillada, oval, de superficie lisa o rugosa. El envero sólo se produce en algunas variedades y la maduración del fruto no tiene lugar hasta que éste se separa del árbol.

CLIMA
El aguacate puede cultivarse desde el nivel del mar hasta los 2.500 metros sobre el nivel del mar; sin embargo, su cultivo se recomienda en altitudes entre 800 y 2.500 m, para evitar problemas con enfermedades, principalmente de las raíces.

En lo que respecta a la temperatura, las variedades tienen un comportamiento diferente de acuerda a la raza. La raza antillana es poco resistente al frío, mientras que las variedades de la raza guatemalteca son más resistentes y las mejicanas las que presentan la mayor tolerancia al frío.

En cuanto a precipitación, se considera que 1.200 mm anuales bien distribuidos son suficientes. Sequías prolongadas provocan la caída de las hojas, lo que reduce el rendimiento; el exceso de precipitación durante la floración y la fructificación, reduce la producción y provoca la caída del fruto.

El terreno destinado al cultivo debe contar con buena protección natural contra el viento o en su ausencia, establecer una barrera cortavientos preferentemente un año antes del establecimiento de la plantación. El viento produce daño, rotura de ramas, caída del fruto, especialmente cuando están pequeños. También, cuando el viento es muy seco durante la floración, reduce el número de flores polinizadas y por consiguiente de frutos.

El exceso de humedad relativa puede ocasionar el desarrollo de algas o líquenes sobre el tallo, ramas y hojas o enfermedades fúngicas que afectan el follaje, la floración, la polinización y el desarrollo de los frutos. Un ambiente muy seco provoca la muerte del polen con efectos negativos sobre la fecundación y con ello la formación de menor número de frutos.

SUELO
Los suelos más recomendados son los de textura ligera, profundos, bien drenados con un pH neutro o ligeramente ácidos, aunque puede cultivarse en suelos arcillosos o franco arcillosos siempre que exista un buen drenaje, ya que el exceso de humedad propicia el desarrollo de enfermedades de la raíz.

La preparación del terreno depende de la topografía y de la vegetación existente. Si el terreno es plano y ha sido cultivado previamente, no necesita preparación. Si es plano pero tiene malas hierbas, debe aplicar previamente algún herbicida y posteriormente arar y rastrear. Posteriormente se hace el marcaje que puede ser un cuadro real, tresbolillo y otros.
Se recomienda construir zanjas siguiendo las curvas de nivel para la protección del suelo. También se puede hacer el marcaje para siembra en curvas de nivel para aprovechar las líneas como obras de conservación de suelos.

Cuando se realiza el control de malas hierbas, debe evitarse el empleo de herramientas cortantes cerca de la base de los árboles, para no provocar heridas y que le puedan afectar los hongos.
No se recomienda mantener el suelo desnudo, ya que en estas condiciones está sujeto a la erosión; es mejor tener un cultivo de cobertura de plantas leguminosas entre los árboles, que aportan nitrógeno.

ABONO
Para definir la cantidad de abono que puede suministrarse a una plantación de aguacate, debe realizarse previamente a su abono, un análisis del suelo y aproximadamente cada tres años, además de un análisis foliar cada año. Estos análisis indicarán si los niveles de nutrientes en el suelo y en la planta son satisfactorios.
Sugerencias a tomar como base para la fertilización del aguacate:
Al trasplante: 250 g de un fertilizante rico en fósforo o triple superfosfato, en el fondo del hoyo.
Por cada año de edad del árbol: Un kilo de un fertilizante rico en nitrógeno y potasio, repartido en tres aplicaciones, una a la entrada de las lluvias y las otras dos cada dos meses.
Cuando el árbol entra en producción: la fertilización nitrogenada debe incrementarse, ya que entre el inicio de la floración y la maduración del fruto, el árbol demanda la mayor cantidad de nitrógeno. Es recomendable un kilogramo de urea adicional, 40 días después de la floración, si hay riego; sino, debe adicionarse en el inicio de la estación lluviosa.

Además es recomendable aplicar, por medio de fertilizantes foliares, microelementos como: cobre, zinc, manganeso y boro una o dos veces al año.

Los fertilizantes suministrados como fórmulas completas se deben aplicar en surcos u hoyos paralelos a la línea de plantación a 30 cm de profundidad y a 20 cm del gotero del árbol.
Los fertilizantes nitrogenados se depositan en hoyos de menor profundidad o en la superficie y distribuidos en círculo, en la zona de goteo del árbol en círculo.
PODA
En los primeros tres años de desarrollo, los árboles de aguacate requieren poca atención en cuando a poda, pero luego se debe procurar mantenerlo bien formado, para facilitar la cosecha.
Se deben podar las ramas de crecimiento vertical con altura excesiva, las ramas bajas o pegadas al suelo y los tallos débiles y enfermos.
REPRODUCCION
El aguacate se puede propagar por semilla o por injerto.
La propagación por semilla no es recomendable para plantaciones comerciales debido a la gran variabilidad que ocurre en producción y calidad de fruto.
La propagación por injerto es el método más adecuado para reproducir las variedades seleccionadas para cultivo comercial, ya que los árboles injertados son uniformes en cuanto a la calidad, forma y tamaño de la fruta.
Las semillas deben provenir de frutas sanas, de buen tamaño, cosechadas directamente del árbol. Son viables durante tres semanas después de extraída de la fruta. Es recomendable cortar la parte angosta de la semilla, en un tramo de una cuarta parte del largo total, para ayudar así a la salida del brote y para hacer una primera selección, ya que el corte permite eliminar las semillas que no presenten el color natural blanco amarillento.
Inmediatamente después de cortadas, se siembran en el semillero previamente preparado colocándolas sobre el extremo ancho y plano de modo que la parte cortada quede hacia arriba. Las semillas empiezan a brotar aproximadamente treinta días después de sembradas.
Generalmente las plantas están listas para ser trasplantadas al vivero, a los treinta días después de la germinación.

Injerto: La operación puede realizarse en el vivero. El injerto se realiza cuando el tallo de la planta patrón tiene 1 cm de diámetro (aproximadamente 6 meses después de la siembra) y a 10 cm de la base.
Debe realizarse en un lugar fresco y aireado para lograr una buena unión vascular entre el patrón y el injerto. El método más difundido para injertar el aguacate es el de unión lateral aunque también da buenos resultados el injerto de púa terminal. También se practican otros como el injerto de escudete y el de hendidura.
El injerto de unión lateral se realiza aproximadamente a los 20 cm de altura del patrón.
Una vez que el injerto ha pegado, entre los veintidós y treinta días después de realizado, se empieza a eliminar la parte superior del patrón. Esta operación se va haciendo paulatinamente hasta llegar al injerto. El corte debe ser hecho a bisel y cubierto con una pasta funguicida a base de cobre.
Cuando el injerto tiene entre 20 y 25 cm de alto se puede trasplantar al campo definitivo, siempre y cuando el corte haya sido cubierto por el callo del injerto.

Los arbolitos están listos para el trasplante en la plantación entre los cuatro y seis meses después de que fue injertado.
Los marcos de plantación vendrán dados por el tipo de suelo y la topografía, la variedad o cultivar (debido al vigor, hábito de crecimiento) y por las condiciones ambientales imperantes. A menor altura o mayor fertilidad las distancias deben ser mayores.
RIEGO
Durante el primer año de los árboles, la plantación debe contar con suficiente agua para riego durante la estación seca, de manera que reciban la cantidad adecuada para alcanzar un buen desarrollo, que será determinante en el futuro de la plantación

RECOLECCIÓN
Normalmente, la primera cosecha comercial ocurre a los cinco años en árboles injertados y la cantidad de frutos producidos depende de la variedad y la atención que haya recibido la planta en su desarrollo. Generalmente a los cinco años, se cosechan cincuenta frutos; a los seis años, ciento cincuenta frutos; a los siete años, trescientos frutos y ochocientos a los ocho años.
Algunas variedades como Hass, Fuerte y otras de fruto pequeño, pueden producir entre 1.000 y 1.500 frutos a los diez años.

El grado óptimo de madurez del fruto para realizar la recolección, es difícil de determinar por la diversidad de variedades y ambientes, por las variaciones en la duración de período de floración a cosecha y por las diferencias en el contenido de aceites que se van acumulando durante la maduración del fruto.

El criterio de madurez se basa en el contenido de grasa en el fruto. La recolección se hace a mano utilizando escalera, cortando el pedúnculo por encima de la inserción con el fruto.
El almacenamiento del aguacate por periodos largos se hace difícil ya que tiene una actividad respiratoria muy intensa después de recolectado. Esta característica conlleva una intensa actividad microbiana y una fuerte disminución del contenido de agua en el fruto.
La magnitud de la respiración del fruto depende de las variedades, grado de madurez y de las condiciones ambientales de la zona y del almacenamiento. Por esta razón, la conservación de los frutos de aguacate destinados a la exportación se realiza en cámaras con atmósfera controlada.

Características a tener en cuenta a la hora de comercializar el aguacate:
El tamaño del fruto, que varía con la preferencia del consumidor.
La forma del mismo depende del cultivo.
El color de la piel o cáscara.
La ausencia de defectos tales como malformaciones, quemaduras de sol, heridas y manchado (raspaduras, daño por insecto, daño por uñas y cicatrices causadas por el viento).
Ausencia de enfermedades, incluyendo antracnosis y pudrición de la cicatriz del pedúnculo.

El almacenamiento en el árbol puede dar lugar al desarrollo de sabores desagradables debido a sobremaduración. Los sabores desagradables también pueden desarrollarse cuando las frutas se cosechan en períodos de clima cálido.

Los frutos de aguacate no adquieren madurez de consumo en el árbol. El tratamiento con 100 ppm de etileno a 20°C por 48 horas en las frutas de estación temprana, 24 horas en las frutas de estación media o 12 horas en las frutas de estación tardía, induce la maduración de consumo en 3-6 días, dependiendo del cultivar y del estado de madurez fisiológica.
Los indicadores de madurez de consumo incluyen ablandamiento de la pulpa y cambios del color de la piel del verde al negro.
Los aguacates maduros requieren de cuidado en su manejo para minimizar los daños físicos.
Atmósfera controlada
La atmósfera controlada óptima se establece entre 2-5% O2 y 3-10% CO2, ya que retarda el ablandamiento y los cambios del color de la piel, disminuyendo las tasas de respiración y de producción de etileno y reduce el daño por frío.

ENFERMEDADES Y PLAGAS DEL AGUACATE